Un software que sirve para cualquier negocio termina no sirviéndole bien a ninguno. Estos vienen con el vocabulario, las cuentas y las manías del oficio ya adentro: el alquiler de silla de una barbería no se parece a la comanda de un restaurante.
Barberías
Contesta el WhatsApp, llena la agenda y saca las cuentas del día de pago. Mientras el barbero está cortando.
Estéticas y spas
La agenda de una estética no se parece a la de una barbería: se reserva una cabina, no una silla, y el tratamiento va por sesiones.
Restaurantes
Aquí no hay citas: hay pedidos, mesas y una cocina que necesita saber qué sale primero.
Los programas que sirven para todo obligan al negocio a hablar el idioma del software. El dueño termina llamando "recurso" a su barbero y "servicio genérico 3" al corte de barba, y usando la mitad de las pantallas porque la otra mitad es de otro oficio.
En Cortek se dice barbero, silla, corte y quincena. Nadie tiene que traducir nada para entender su propia pantalla.
El alquiler de silla prorrateado, la quincena del 1 al 15 y del 16 a fin de mes, la propina que va completa para el barbero. Eso no está en un producto pensado afuera.
Sin módulos apagados ni campos que no aplican. Lo que sobra estorba tanto como lo que falta.
No inventamos un sistema y después salimos a buscar a quién le sirve. Lo hacemos al revés.
Un día en tu local, viendo lo que de verdad pasa: cómo agendas, cómo cobras, cómo le pagas a tu gente y qué te hace perder tiempo.
Sobre lo que ya tenemos construido, que es bastante. Tú lo usas de verdad y nos dices qué falta y qué sobra, en tus palabras.
Y el siguiente negocio del sector lo recibe ya andando. Por eso el primero paga menos y decide más.
Es el mejor momento para hablar. Cuéntanos cómo funciona tu negocio y te decimos con honestidad si podemos hacerlo, cuánto tomaría y qué te costaría siendo el primero.