Kuxio
Restok
La carta con carrito, los pedidos con número, las comandas en la cocina y un asistente que contesta con tu menú real. Mientras tú estás en la plancha.
Sin permanencia · Lo montamos contigo en una semana
Cincuenta chats iguales, un papelito con el pedido y una app que se lleva la tercera parte.
Alguien deja lo que está haciendo, busca la foto del menú —la del precio viejo— y la manda. Y vuelve a pasar en el siguiente chat.
Se apunta a mano entre mesa y mesa. Se pierde la dirección, se olvida el «sin cebolla», y el reclamo llega con la comida ya hecha.
Las plataformas cobran entre el 20% y el 30% de cada venta. Vendes más y ganas igual — o menos.
El pedido recorre el sistema solo. Cada quien mira su pantalla: el cliente su carta, el mostrador sus pedidos, la cocina sus comandas.
Chefsito no responde de memoria: antes de decir un precio mira tu carta real. Subes el precio de la bandeja y lo dice bien al minuto. Marcas las costillas agotadas y deja de ofrecerlas.
La carta no es una foto: es el corazón del sistema. Lo que cambies ahí, cambia en todas partes al instante — en la página, en el bot y en la cocina.
Se acabaron las costillas un sábado a las 8. Dos toques y desaparecen de la carta y del bot. A medianoche vuelven solas.
Personal, para dos, familiar. Extra queso, tocineta. Cada cosa con su precio, y el «sin cebolla» viaja como nota hasta la plancha.
Cada barrio con su tarifa. La zona que apagas deja de ofrecerse de verdad — no se esconde: no se puede pedir.
Cada cosa en su plan — míralos aquí abajo.
Mes a mes, sin permanencia. El límite es de conversaciones del asistente — los pedidos y los platos no tienen tope.
Para el restaurante que quiere el sistema y prefiere contestar el chat él mismo
Mes a mes, sin permanencia
Para el que no alcanza a contestar en hora pico: hasta 400 conversaciones
Incluye 400 conversaciones al mes. Si te pasas: $24.900 por cada 100, hasta 2 bloques.
Alto volumen de pedidos: hasta 900 conversaciones
Incluye 900 conversaciones al mes. Si te pasas: $24.900 por cada 100, hasta 2 bloques.
¿No sabes cuál te queda? Escríbenos con tu volumen de pedidos y lo miramos con tus números.
Restok acaba de salir del fogón y estamos escogiendo con quién arrancar. Para el que entre ahora eso tiene una ventaja concreta: el sistema se termina de armar alrededor de tu restaurante. Lo que te falte lo construimos, lo que te sobre lo quitamos.
No, y esa es la diferencia con las apps de domicilios. Pagas tu mensualidad y ya: si vendes un millón o diez, la cuota es la misma y el 100% de cada venta es tuyo.
El menú QR es una foto bonita. Restok es el sistema: el cliente arma el pedido en la carta, te llega con número, lo confirmas, la cocina lo ve y el cliente recibe avisos. Y las ventas del día quedan contadas. La carta es la puerta, no el producto.
Arma la venta: contesta qué hay con precios reales y manda el enlace para pedir. Pero el pedido siempre lo confirma una persona del restaurante antes de entrar a cocina. Confirmar es de humanos — un pedido mal armado es comida hecha que nadie paga.
Lo marcas agotado —dos toques desde el celular— y desaparece de la carta y del bot al minuto. Si alguien lo pide por nombre, Chefsito le dice que hoy se acabó y le ofrece algo parecido. A medianoche el plato vuelve solo.
Sí, y es lo recomendable. Tus clientes te siguen escribiendo al número que ya tienen guardado.
No. Te escriben por WhatsApp como siempre, y la carta se abre en el navegador con un enlace. Una app que hay que descargar es una app que la gente no descarga.
Te avisamos en el 70% y en el 85%. Si llegas al tope, el asistente descansa y tú sigues chateando normal — tu WhatsApp nunca se apaga. Compras un bloque de 100 conversaciones por $24.900 o subes de plan, y vuelve solo.
Cancelas avisándonos, sin penalidades ni contratos. Como con todo lo que hacemos en Kuxio.